martes, 6 de septiembre de 2011

Uniformes exclusivos: otra forma de hacer negocio

Ha llegado septiembre y con él, la temida vuelta a clase para los niños. Hasta hace algunos años, los padres deseábamos que llegara esta fecha, pues dos meses y medio soportando a nuestros retoños a veces se nos hacían interminables, pero por lo que andan contando por la red, la anhelada vuelta al cole, es más bien hoy "la terrorífica", pues en muchas de nuestras pesadillas se nos aparecen esas enormes facturas que nos acechan y que tratan de llevarse consigo nuestros menguados sueldos, si es que los tenemos. Y es que la vuelta al cole no resulta nada barata: mochilas, material escolar, libros, uniformes, material deportivo, agendas, folios, ...y todas aquellas cosas que hoy  parecen ser  imprescindibles si queremos que nuestros hijos reciban una "buena educación" pretenden desvalijarnos lo poco que nos queda después de que lo hayan hecho los diferentes políticos y banqueros.

Y yo me pregunto, ¿todo esto es realmente necesario? ¿La educación de mis hijos depende de la mochila o el uniforme que lleve? Si Sócrates y su discípulo Platón levantaran la cabeza, cosa que dudo pues están muy a gusto allí donde están, seguramente nos dirían que no, que la educación es algo mucho más importante que el color del estuche o el de un uniforme. Sin embargo, parece que a los padres este último nos atrae, ya que en muchos casos evitamos la temibles peleas mañaneras. Porque, ¿quién aguanta a unos niños o adolescentes que no saben qué ponerse por las mañanas y que nunca tienen ropa suficiente? Además, muchos colegios saben "vender" muy bien las ventajas de dicha indumentaria, pues nos hacen creer que de esta manera evitamos las discriminaciones que muchas veces se dan entre los alumnos, pues con frecuencia estos se interesan más por cómo visten sus compañeros que por lo que está explicando el profesor.

Por otra parte, como ya sabéis, el uniforme se utiliza sobre todo en los colegios concertados y privados, y son contados los centros públicos que cuentan con ellos. ¿No puede que se impongan también para distinguir a los vástagos que acuden a estos centros de los que van a la sufrida enseñanza pública? ¿No se utilizará el uniforme como un forma de identificación de las clases pudientes que en modo alguno quieren que confundan a sus jóvenes pimpollos con los miembros de las clases menos favorecidas? De ser así, que pena de la escuela que contribuya a crear ciudadanos clasistas, preocupados solo de identificarse con un grupo privilegiado.

Puede, no obstante, que detrás de todo esto no exista más que otro de los grandes negocios relacionados con la educación, un negocio que permite a los centros privados y concertados aumentar sus ingresos. De no ser así, no se entendería que estas prendas que tienden a la uniformidad, como su propio nombre indica, lleven cada vez más puñetas encima y escudos patentados que los individualicen, y solo puedan adquirise en determinados comercios o, incluso, exclusivamente en los centros que los imponen. Y esto no lo digo yo; las Asociaciones de Consumidores llevan denunciándolo desde hace años. El País ya hablaba del tema el año pasado e indicaba cómo los Colegios concertados hacen negocio con los uniformes escolares (pinchar en la noticia y leer, pues resulta muy esclarecedora).

Pero lo que me parece aún más interesante es el hecho de que en determinadas autonomías han empezado a tomarse medidas para evitar que se siga comerciando con la educación y, sobre todo, para defender los derechos de los consumidores por encima de intereses personales que solo enriquecen a algunos. De este modo, el Tribunal Vasco de Defensa de la Competencia (TVDC) Recomienda a los centros escolares que liberalicen la venta de material escolar como los uniformes (noticia de Europapress), lo cual deberán aplicar ya durante este curso. De no hacerlo, dicho Tribunal iniciará una investigación para analizar el grado de cumplimiento de estas medidas e instará al Servicio Vasco de Defensa de la Competencia a incoar expedientes sancionadores en contra de aquellos centros educativos que persistan en este tipo de "prácticas anticompetitivas". Es decir, que, por esta vez, parece que se defenderán los derechos de la mayoría y no solo los de las minorías que están dispuestas a comerciar con todo. Esperemos que en nuestra comunidad los padres y las Asociaciones de Consumidores no tarden mucho en emprender el mismo camino, y, sobre todo, que los centros educativos, por el bien de nuestros hijos, se den cuenta de que su función es la Educación y no el comercio, porque con los alumnos no se puede ni se debe hacer negocio.


No dejar de leer tampoco la noticia publicada en El País, con posterioridad al artículo anterior, el 7/09/2011, Vigilancia sobre el uniforme.

sábado, 13 de agosto de 2011

¿Por qué cada vez tenemos menos y debemos más?

Los ultradefensores de las clases privilegiadas -no hablaré ni de izquierdas ni de derechas puesto que los límites están cada vez menos definidos- lo tienen muy claro: porque hemos vivido muy por encima de nuestras posibilidades, cuando, según su lógica, jamás lo hemos merecido. Por eso ahora, como a los niños pequeños que no han sabido respetar  "el orden natural del universo", tienen que inflingirnos un castigo con el que podamos recuperar el sentido común que nos devuelva al lugar que nunca deberíamos haber abandonado, esto es, el de una triste clase baja, antes llamada esclavista, que debe conformarse con las migajas de los poderosos y agradecerles eternamente el poder comer diariamente, aunque sea en los comedores sociales.

Sin embargo, aunque sus razonamientos económicos y pancistas logren convercer a un gran número de individuos desinformados, los datos estadísticos revelan que, unos por ambición desmedida y otros por ceguera crónica -por no decir gilipollez suprema-, están negándose a ver lo evidente: los que más riqueza poseen son los que menos contribuyen al bienestar general o, lo que es lo mismo, los que más defraudan a Hacienda y, por extensión, a todos los ciudadanos. Y esto no lo digo yo, sino aquellos que de economía y defraudación fiscal saben mucho más de lo que yo lograré entender alguna vez. Así los técnicos de Hacienda agrupados en Gestha han elaborado un informe en el que acusan al Ministerio de seguir equivocándose en las políticas fiscales que están aplicando en nuestro bien amado país, pues estas siguen beneficiando a los que más defraudan, timan, engañan y roban.

En dicho informe queda patente lo siguiente: las grandes fortunas y grandes empresas evadieron al fisco 42.711 millones de euros en 2010, esto es, un 71,8% del total del fraude en España, pero, no obstante, los políticos siguen persiguiendo las rentas del trabajo de los autónomos, de las microempresas y de los que se dedican a hacer pequeñas zapuchas para llegar a final de mes.

BOLSAS DE FRAUDE EN ESPAÑA
GRANDES EMPRESAS
43000 millones
72%
PEQUEÑAS EMPRESAS Y AUTÓNOMOS
16000 millones
26%
ASALARIADOS y otros conceptos
1500 millones
2%

Y además


TIPO DE EMPRESA
Nº EMPRESAS
FRAUDE
GRANDES EMPRESAS
1420 empresas
72%
PEQUEÑAS Y MEDIANAS
1380000 empresas
17,5%
AUTÓNOMOS
3000000
9 %
TRABAJADORES
20000000
1,5%

Y si esto ya no fuera de por sí suficiente para poner el grito en el cielo, las desamparadas grandes empresas que ingresan más de 180 millones de euros al año, cotizan a un tipo medio del 19, 59%, mientras que una pequeña empresa que ingrese entre 6.000 y 60.000 euros anuales lo hace a un tipo medio del 23, 94%, O sea, ingresando seis mil veces menos, cotizan un 4, 4% más.

A la vista de todo lo cual yo me planteo las siguientes cuestiones:
1º ¿Por qué el PSOE no ha hecho nada para perseguir a estas grandes empresas que tanto daño están haciendo a nuestro país y a sus ciudadanos?
2º ¿Por qué el PP y su máximo dirigente, en el que tan poco se confía dentro y fuera de nuestras fronteras, no han pedido desde la oposición medidas urgentes para recuperar el dinero que estas sociedades nos han robado evitando así recortar en educación y sanidad como ya están haciendo en algunas comunidades?
3º ¿Qué haremos los españoles para acabar con esta situación?

A las dos primeras preguntas solo puedo encontrarles dos respuestas: o bien a nuestros dirigentes les faltan agallas para hacer frente a estas grandes corporaciones, o bien, ellos mismos están sacando una buena tajada del pastel, financiación ilegal incluida, cuando miran para otro lado y se hacen los suecos. Con respecto a la tercera pregunta solo puedo decir que el tiempo y, sobre todo, nuestra propia valentía y determinación nos darán la respuesta. Si nos limitamos a ir a votar cada cuatro años y a arreglar el mundo en el bar con nuestros amigos, los grandes defraudadores y sus secuaces continuarán exprimiendo el limón aunque lo hayan secado del todo hace tiempo.
Solo añadiré para terminar dos comentarios de las páginas de las que he sacado la información:

Según el secretario general de Gestha, José María Mollinedo "desde hace muchos años se ha puesto la lupa sobre las rentas del trabajo, de los autónomos y de las microempresas en lugar de perseguir las grandes bolsas de fraude".(http://www.gestha.es)

"¿Qué pasaría si se recuperara sólo la mitad del total del fraude fiscal y nos pusiéramos a nivel europeo? Simplemente que tendríamos un PIB superior al de Italia y cercano al del Reino Unido. ¡Cuestiones menores!(http://es.globedia.com/hacienda-favor-grandes-fortunas)

Después de esto, ¿nos preguntaremos todavía por qué cada vez tenemos menos y debemos más o, por el contrario, tomaremos conciencia de quiénes son los que tratan de encerrarnos en este callejón sin salida?

jueves, 21 de julio de 2011

De como algunos intentan jugar a dos bandas

Hace unos meses denunciaba en una de mis entradas - Iglesia: ¡Arriba las manos! ¡O me das la propiedad o no te doy misa!- lo que me parecía y sigue pareciendo un abuso de la iglesia perpretado con la connivencia de los poderes públicos que "democráticamente" todos hemos elegido, esto es, el que en estos últimos años se siga consintiendo (por obra y gracia de una ley franquista y de la poca voluntad democrática de su eliminación por parte de los que custodian y admministran nuestros bienes públicos) la existencia de una ley que está  permitiendo incrementar en la práctica el patrimonio de esta gran empresa  religiosa dedicada, teórica e irónicamente, a la gestión de nuestros bienes espirituales.

Ahora, que ya estamos en época de "precampaña electoral" -aunque desconozcamos la fecha de las próximas elecciones- algunos parecen haber pensado que sería bueno hablar del tema y recibir a los que llevan luchando contra esta práctica catolica algunos años, pensando quizás que podrían sacar algún rédito electoral. Y así, El País, en su edición de hoy, recoge que "Los socialistas dialogan con los afectados por inmatriculaciones masivas de la Iglesia" y da a entender que este grupo político da un primer paso para encontrar una solución al problema del expolio consentido. Pero, ¿cómo podemos entender hoy esta "buena predisposición" del PSOE al diálogo cuando en menos de un mes agasajaremos con nuestras mejores galas y desembolsaremos lo impensable en la visita del Papa? ¿Cómo creer que los socialistas se atreverán a enfrentarse a la iglesia cuando estamos a la vuelta de unas elecciones que parecen tener bastante duras? ¿A quiénes tratan de engañar de nuevo? ¿A los votantes que han timado con sus discursos de izquierdas y sus políticas de derechas?

Porque, o yo me estoy volviendo tonta -cosa que no descarto- o aquí hay gato encerrado. Decir que van a "dialogar" no implica que vayan a cambiar  o eliminar ninguna ley, ni que la iglesia tenga que devolver las propiedades que ha puesto a su nombre: en lenguaje electoral simplemente quiere decir "me acerco al árbol que más calienta en estos momentos y como el 15M parece estar de moda... allá voy... Luego ya haremos lo que mejor convenga a nuestros intereses..."

Por otra parte, yo me pregunto, ¿por qué nos visita el Papa otra vez?, y, sobre todo, ¿cuánto nos cuesta su honorable visita? Según Ignacio Escolar, reputado periodista que trabajó en La voz de Almería y ha colaborado con un magnífico artículo en el libro Reacciona, el dinero que desembolsaremos todos los españoles rondará los 25 millones de euros (4150 millones de las antiguas pesetas), aunque como él mismo dice, la cifra no está del todo clara, pues la luz divina no sirve para iluminarnos cuando se habla de dinero e iglesia. En su acertado artículo señala además que cada hora del pontífice en el papamóvil nos costará 800.000 euros -toma ya- "o lo que es lo mismo: 13.333 euros por cada minuto que pase Benedicto XVI en España" (cifra aproximada de su última visita en 2008). ¡Con la cantidad de muertes de niños somalíes que podríamos evitar con ese dinero...! Pero parece que eso nada tiene que ver con la misión que  nos encomendó Jesucristo. ¡Mejor es dedicarse a hacerse publicidad con el dinero de los españoles, aunque estos estén al borde del precipicio! De todas formas, ellos andarán cerca nuestra para convencernos de que el paraíso nos espera tras la muerte... puesto que el de aquí ya lo tienen reservado ellos y algunos de sus amigos.

Ahora bien, ¿por qué el gobierno accedió a esta visita conociendo los costes que implicaría y, sobre todo, la situación que atraviesa el país? En el diario Público nos lo aclaran: simplemente para que la iglesia católica reduzca las críticas que ha hecho contra este gobierno, es decir, "te costeo el viaje y tú cierras el pico". Y encima, como estamos tan bien, a las empresas que patrocinan el evento (Telefónica, ABC, Vocento, La Caixa, BBVA, Banco Santander, Endesa, COPE, Intereconomía...) les aplican descuentos fiscales del 80%, lo cual de nuevo repercute en las arcas públicas, o para ser más exactos, en todos los españoles, ya que dejamos de percibir un dinero que podría mejorar la situación de muchos ciudadanos por culpa de la visita del Papa. Pero no pasa nada: ya se aplicarán recortes en Sanidad o Educación.

Gracias a Dios no todo el mundo dentro de la iglesia católica comparte la misma opinión ni se vende al mejor postor. Revelador resulta en este sentido el documento del Foro "Curas de Madrid" titulado Los mecenas de Rouco que aconsejo leer en su integridad y en el que se señala, entre otras muchas cosas, que:

“- El costo económico del evento es muy alto y creemos que no se compagina con el estilo de Jesús en el Evangelio.
- Para hacerlo posible, ha sido necesario un pacto con las fuerzas económicas y políticas que refuerza la imagen de la Iglesia como institución privilegiada y cercana al poder, con el escándalo social que ello supone, particularmente en el contexto de la actual crisis económica.
- Escándalo originado también al comparar la facilidad con que los poderes públicos financian este acontecimiento, por un lado y, por otro con tantos recortes en recursos económicos y en derechos sociales como se está exigiendo a la mayoría de los ciudadanos.


Y finalmente solo me resta recordar, como he leído en este mismo foro, que Nadie puede estar al servicio de dos amos. No podéis servir a Dios y al dinero (Mt. 6 / 24). Sin embargo, por lo que parece, algunos hace tiempo que dejaron de leer las Santas Escrituras...aunque esto forme parte de su profesión. Quizá les pase como a aquellos maestros y maestras que obligan a leer y a escribir a sus alumnos, aun cuando ellos no lo hacen nunca... Eso sí, luego aplican aquello de "Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago".



martes, 12 de julio de 2011

Acoso moral y escolar: "Si nada dijiste, cómplice fuiste"

En los últimos tiempos estamos asistiendo a un aumento considerable de dos graves problemas que lacran nuestra sociedad: el "mobbing" o acoso laboral, y el "bullying" o acoso escolar. En ambos casos se trata de un maltrato psicológico, verbal e, incluso, físico de un individuo contra otro, o, lo que es peor, de un grupo contra un individuo. Este hostigamiento se produce siempre porque un gran número de las personas que lo presencian prefieren no intervenir y mantenerse al margen, quizá por miedo a perder su trabajo o que el acoso simplemente se pueda volver contra ellos. Pero, como en el caso del maltrato, todos tenemos que evitar que estas situaciones, que provocan daños irreparables, sigan produciéndose. ¡No podemos mirar hacia otro lado! Si no, simplemente, nos habremos convertido en ¡CÓMPLICES!

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